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Bares o Barras, Casas de Citas o Maipiolerías y Hoteles en el Salcedo del ayer



POR RAFAEL SANTOS

Nota: El presente texto forma parte del conjunto de tema que están compilados dentro del libro SALCEDO EN LOS 12 AÑOS DE BALAGUER.

Ya las llamadas barras o bares de segunda o tercera categoría diseminados al igual que las “Casas de Citas” en la mayoría de los sectores populares, principalmente en la zona alta de Salcedo, eran para un público al que difícilmente se les veía pulular los primeros, pues, a lo mejor por su bajas condiciones económicas y sobre todo, por la distancia social y la división de clases que durante muchos años predominó en Salcedo, esta segunda categoría de los establecimientos de diversión, fueron los lugares escogidos para un tipo de público menos selectivo en el aspecto de las comodidades.

Estos lugares llamados despectivamente, barras o bares, eran visitados por los hombres que además del alcohol buscaban la compañía de una de esas mujeres que no tenían para ganarse el sustento de sus hijos, más que la mecánica de su cuerpo, y a cambio de unos cuantos pesos se daban sus escapaditas a las Maipiolerías o Casas de Citas que más adelante detallaremos.

Ahora bien, entre los principales centros de esta categoría, caben destacar al “Lucaya Bar” de Fausto Minaya, ubicado en la calle Yuyo Alfau # 8, luego le sigue el “Arco Iris Bar” de José Francisco Peralta en la calle Proyecto # 1, “Cafetería Pimpím”, o “La Barra Pimpín” propiedad del señor José Mercedes Núñez, esta quedaba también en la calle Proyecto #17, mientras que el “Bar Restaurante Niurka” o “La Yuderka” propiedad de la señora Dulce Leonardo quedaba al lado de donde antes estaba la “Estación Esso”, propiedad de su madre la señora Edilia Batista (Ile), donde hoy día está la “Estación Isla”.

En el barrio El Hoyo Juan Julio Padrón también tenía el “Roble Bar”, en la esquina formada por las calles Restauración con Hermanas Mirabal y el cual le vende el mismo al señor Domitilo Ramos (Tido), quien lo cambia de nombre para más luego llamarse “El Conejo Negro”, solo que años más tarde, Tido decide hacer un tipo de negocio similar, pero esta vez frente a la Estación Esso del empresario Alfredo Tabar (Don Bobito), a la entrada de Jayabo y al cual lo bautiza con el exótico nombre del “Canada Bambú”.



En la calle Colón con Román Brache, Antonio Liriano tenía “El Bodeguero”, mientras que en la Restauración #33, la señora Gloria Minaya era propietaria de la “Barra Popolito”. Otro que también aprovechó la fiebre de los bares fue el señor Antonio García (Tonito) que en la calle Proyecto #25 puso “Cafetería Bar Noche Azul”, mientras que justo al lado de “Pimpím”, Elpidio Ceballo monta “Bar Brisa del Bosque”.

Para esa época uno de los bares que más hizo historia en este pueblo, fue “El Bombillo Rojo”, cuyo dueño lo fue Papa Cabrera y quedaba en la esquina 11 de Febrero con Francisca R. Molins; también “Súper Colmado Mellizo” que fue una especie de híbrido entre bar y colmadón, este quedaba en la calle Francisco Ariza con Pascasio Toribio, (frente a la Gallera Municipal), el mismo era propiedad de los esposos Juan Bautista Ovalle (El Mellizo) y la señora Juana Enedina Acosta (La Negra), mientras que “La Piragua”, propiedad de Juan Antonio Parra “Güévín”, estaba en la calle Mella con 11 de Febrero.

Habría que resaltar dentro de este contexto a dos lugares que por su incidencia en esa generación adulta que buscaba sus placeres a través de este tipo de diversión, fueron los que más se destacaron debido a que los mismos fueron una especie de híbrido; el primero estaba ubicado en la parte alta de Salcedo, específicamente en la calle Proyecto # 25 del barrio El Matadero y que era propiedad de la señora María Altagracia Ureña (Bocito) mientras que en la Mella # 118 estaba el de Rosa Roque, estos dos últimos con el llamado “todo incluido” que no era más que a la vez de un bar funcionaba como una Maipiolería o Casa de Citas.

Casas de Citas o Maipiolerías

Ya con las “Casas de Citas”, lo primero que había que definir es el nombre, el cual significa: lugar en donde dos o más personas se encuentran para tratar ciertos asuntos pendientes, mientras que la Maipiolería, es sinónimo de Maipiolo, que era o es la persona que con la anuencia de dos, arregla situaciones para que estos se encuentren en determinado lugar y desahoguen sus pasiones carnales y sentimentales; de ahí, el termino Maipiolería para aquellos lugares que servían de escape para el encuentro de esas dos personas que buscan en un lugar “secreto”, desinhibir sus pasiones.

Hay que decir además, que durante muchos años, fueron estos los lugares más escogidos por un importante sector de este pueblo, pues, en algunos casos, las casas que servían de Maipiolería, era también lugares en donde el parroquiano podía ingerir su alcohol y en donde en algunos casos, “la casa ponía la mujer” para luego, trasladarse junto a la dama deseada, a uno de esos cuartuchos, casi siempre parte atrás de una “respetable” vivienda y la cual era regenteada por él o la propietaria.

Los lugares de este tipo más famosos, estaban en los barrios La Amargura, en el Hoyo, El Matadero, Los Mangos y en el barrio del Cementerio Viejo, destacándose además de los antes mencionados el de Librada Reyes “Lala”; en el Hoyo estaba Ana Delia Rodríguez, mejor conocida como “Ana La China”, el de la señora Balbina Martínez; también cabe destacar la Casa de Cita de Juliana Aquilina Belén “Blanquita”; Eulalia Caraballo “Lala” en San Antonio, mientras que en el sector del Cementerio Viejo estaba el de Felicia Arnaud.

Otras señoras que también tenían este tipo de negocio, eran Braudilia Roque (Dido), Almogena Peralta (Mogena), doña Sofía Santos, mientras que en el sector Los Mangos estaba el de Herminia Fermín “Diana”.

El señor Fortuna María y Ramona Argentina Castillo (Tina la de Agustín “El Guayahero”) eran propietarios de otra, también Lucila Marte “Sila” y María Elisa García “Mora La Gorda”, así como doña Felicia Santiago, mejor conocida como “Felicia La Larga” eran también parte de esos lugares privilegiados por aquellos que gustaban de este tipo de actividad.

Hoteles



También habían algunos hoteles, que aunque no de primera, pero por lo menos en estos lugares uno que otro viajante a su paso por Salcedo podía quedarse a descansar, no sin ser visto como un buscador de placeres momentáneos entre los que se encontraban, el “Hotel Quela”, propiedad de Nidia Bone, en la calle Duarte #38, más adelante quedaba el de Marino Trifolio ubicado en la esquina Duarte con Independencia, frente a este estaba el “Hotel Lucinda” de Lucinda de Bretón en la Independencia #59 y el “Hotel Gela”, este último frente al parque Duarte, propiedad del señor Chuma Sánchez y en donde no muchos años después funcionaba el local del PRD y el cual era una vieja casa de madera de dos niveles al estilo victoriano.





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