WhatsApp Image 2022-02-20 at 7.02.59 AM.jpeg
WhatsApp-Symbol.png

Doña Fé Ortega: un legado íntimo.






Emelda Ramos

No fui contemporánea suya, sino de su hija Esther Margarita Toribio Ortega, mi inolvidable compañera de estudios del bachillerato, en el Colegio Nuestra Señora, donde nos graduamos el 4 de julio de 1966.

Desde el tercero, Doña Fé, mi dentista, le pidió a mi madre: Déjeme a “La Pulguita”, estas semanas de exámenes, para que estudie con Esther. Al plantearlo a mi padre, este se negó rotundo a “dejarme dormir en casa ajena y menos en el pueblo”.

Pero, ¿Quién le decía que no, a Fé Ortega? Así que mamá encontró el mejor argumento: En esa casa no hay varones. Enseguida mi padre aceptó. Para mi fortuna, desde entonces, el mes de exámenes parciales y finales, los pasaba en esa casa, en cuya atmósfera se respiraba la oración, la lectura, música clásica al piano, repaso de apuntes en los cuadernos, poesía y chistes en la sobremesa.

El premio al esfuerzo: después de la misa de 9, la película de la tanda vermut ya no la presentaban, pero si en la noche proyectaban algún film interesante, ella nos llevaba. Más, hay un testimonio muy personal, que en las palabras de un acto oficial, no son pertinentes.

Fé Violeta Ortega, heroína de la resistencia a la dictadura, cuando yo contaba unos 12 no, mejor 13 años, puso en mis manos una obra que tuvo que ver con la persona que soy hoy. Todavía recuerdo su sonrisa amplia y cómplice al decirme: Te presto este libro, sé que te va a gustar.

Era El Diario de Ana Frank, que literalmente devoré, pues no quería desprenderme de él ni para comer. Aun hoy, al paso de las décadas, me voy encontrando con escritoras que confiesan serlo, porque una vez, en su adolescencia leyeron el Diario de aquella chica judía, que permaneció escondida con su familia en un ático de Amsterdam, para salvarse de la persecución de los nazis, pereciendo al final, de inanición, de hambre y plagas, en uno de sus barbáricos campos de concentración en Alemania.

Hoy, cuando ordeno y limpio mi biblioteca, me encuentro con el recuerdo vivo de tía Fe, por otro tipo de libros que años después, me obsequió: Orienta tu vida, cartas a mi hermana, de Fray Cándido de Viñayo. Para entonces yo contaba 15 y fue su regalo.

Ella lo leyó y luego le pidió a Esther que lo leyera, porque enfocaba la difícil etapa en la que su hija y yo entrábamos, cuando una empieza a preguntarse, como Musset: “Qué es este mundo y para qué venimos a él. Pasar como un rebaño, con la vista por tierra, ¿es acaso, ser felices? No. Eso es cesar de ser hombres y degradar nuestra alma. Pero una inmensa esperanza ha colmado la tierra y al cielo debemos alzar la mirada”.






Como madre y maestra, bien sabía que era el momento de las vocaciones y por eso lo compró en la Librería Santiago que vendía las Ediciones Paulinas. Hoy, maltratado por los años, lo conservo, y ya lejos de las juveniles búsquedas espirituales, rebusco de cuando en vez, los poemas con que su prosa se embellece.

Pero todavía en 1969, cuando finalizaba la decepcionante primera etapa de mi formación universitaria, y el régimen de internado en la residencia Teresiana, volvimos a compartir experiencias de lecturas y fue cuando me dio, enfatizando la belleza que ella sabía que me iba a atrapar, un libro extraordinario: Más Allá de Las Cosas, de Carlo Carreto.

Para muestra un botón, transcribo un breve párrafo: “Recuerdo mis tiempos de estudiante, cuando abría los primeros libros de historia. No hacía falta ser un lince para descubrir que ciertas personas serias, ciertos eclesiásticos, por ejemplo, y hasta el mismo Papa, habían cometido algunas calaveradas”.

Sabía la querida tía Fé, que ya “La Pulguita”, debía estar cuestionando muchas cosas, que ya era una católica crítica y una buscadora espiritual. Eso es lo que se llama una mentora. Agradecida, no he podido evitar el compartir este legado.


32 visualizaciones

Entradas relacionadas

Ver todo
Revista la Prensa
Administrado
Periódicos de Rep. Dom. 
Sigue los Tags
No hay tags aún.
Sigue "La viruta"
  • Facebook Basic Black
  • Twitter Basic Black
  • Google+ Basic Black
  • Facebook Social Icon
  • 1200x630bb
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Google+ Social Icon
dispponible.png
WhatsApp-Symbol.png
  • Facebook Social Icon
  • 1200x630bb
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Google+ Social Icon