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El misterioso caso de Virginia Feito, la española que triunfa en EEUU con su primera novela

La autora madrileña ha sido uno de los fenómenos del año en EEUU con una primera novela escrita en inglés y que podría saltar al cine: la actriz Elisabeth Moss ya ha comprado los derechos



Las novelas de escritores españoles que llegan a las librerías estadounidenses y tienen cierta repercusión son toda una rareza, habitualmente reservada para autores con un largo y exitoso recorrido a sus espaldas. No es el caso de Virginia Feito. Esta treintañera criada entre Madrid, París y Nueva York ha logrado elogiosas reseñas y ha vendido los derechos para una adaptación cinematográfica con su primera novela, La señora March, que estos días publica Lumen en nuestro país. «Estoy abrumada ante todo lo que ha pasado, no me lo esperaba en absoluto. Fantaseaba con ello desde pequeña, he aceptado muchas veces un Oscar en mi cuarto de baño, pero tener una recepción así en un mercado tan competitivo como el de la literatura en inglés, con la calidad y la cantidad de libros que hay ahí fuera, ha sido todo un subidón», explica la propia autora con el verbo ágil y la espontaneidad intacta de quien todavía está viviendo en una nube.

¿Quién es la señora March del título? Ahí está el meollo del asunto: ni ella misma lo sabe. Por fuera parece una respetable dama de la alta sociedad neoyorquina casada con un escritor de bestsellers; por dentro se asemeja a una bomba a punto de estallar repleta de neurosis, miedos, envidias e instintos de lo más perverso.

Lo que puso en marcha los engranajes de este tan divertido como angustioso thriller psicológico fue una imagen: «Una mujer con abrigo de pieles andando por la calle, con un moño feo y uno de esos bolsitos con el asa muy corta, de los que tienes que llevar en la muñeca como si fueras una idiota. De ahí empecé a sacar hilos y luego, viendo Las horas, cuando Meryl Streep va a la floristería y la dependienta le dice 'Su amigo ha escrito un libro. ¿Es usted la que ha inspirado el personaje?', ahí dije: 'Ya está, eso es lo que le va a pasar a esta mujer, y va a ser horrible'. En cuanto le di forma a la señora March, quise destruirla».

La descripción de Johanna, el personaje creado por su marido que parece estar inspirado en ella, no puede ser más cruel: «No lo bastante inteligente para ser mala, no lo bastante chic para disimular sus numerosos defectos físicos, pero deliciosamente aborrecible de cientos de maneras repugnantes». Y lo que late detrás de esta confusión entre realidad y ficción, entre cordura y paranoia, es una aguda y algo retorcida reflexión sobre la construcción de una personalidad. «Me fascina el concepto de identidad, cómo la creamos, por qué cada una es tan distinta, por qué yo me obsesiono con una cosa y tú con otra que no tiene nada que ver, qué nos ha llevado a ser como somos... y quería explorar todo eso».

Feito deconstruye el mundo superficial y frívolo de una mujer a la que ha dotado «de todas las cualidades que odio, incluidas algunas que yo misma tengo. No le he dado ningún elemento para redimirla ni justificarla. Quería crear una mujer envidiosa, una mala madre, egoísta, caprichosa... La verdad es que no la soporto», dice entre carcajadas. La atracción de los personajes desagradables, como demuestra la serie Succession, está infravalorada. El descenso a los infiernos de la señora March responde también a la inclinación de su autora por los elementos siniestros y macabros, algo que queda meridianamente claro cuando habla de sus gustos literarios: «Si no hay abuso, incesto o asesinato, no me lo leo».

En las reseñas publicadas en EEUU de la novela abundan las comparaciones con Shirley Jackson y Patricia Highsmith, pero son las alargadas sombras de Hitchcock y Polanski las que se ciernen sobre el personaje en cada página, desde guiños al vestuario (esos guantes de cabritilla verde menta, como los que se enfundaba Kim Novak en Vértigo) hasta la espiral de locura en la que es difícil saber qué es real y qué forma parte del abismo mental al que se asoma la protagonista. «Estuve viendo de manera compulsiva cosas que me pudieran inspirar para el libro y de Polanski cayó toda la filmografía, especialmente Repulsión. También me influyó Cisne negro. De hecho temía haber plagiado a Aronofsky, porque ahí está todo ese mundo de espejos, de dobles, de esquizofrenia. Me gusta describir las cosas bonitas y contraponerlas a las más horribles»

Quizá ese contraste sea lo que ha enamorado del libro a Elisabeth Moss, la actriz de El cuento de la criada, que compró los derechos de La señora March antes incluso de que el libro estuviera publicado.

«Hay una parte de mí que todavía no se lo cree. Como en Hollywood los actores siempre están descartando proyectos por conflictos de calendario, estoy como esperando a que se caiga, pero no parece el caso. Todavía no me han pedido que empiece con el guion, pero sí tengo el apoyo de una productora como Blumhouse. Me han dado mucho protagonismo, y eso no me lo esperaba, sobre todo de alguien como Elisabeth Moss, que se ha comprometido con el proyecto desde el primer minuto de manera increíble». No es para menos: La señora March (y su autora) han llegado para quedarse.

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