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Historia del Centro Juvenil Católico en Salcedo y su incidencia en la sociedad de aquellos años


POR RAFAEL SANTOS


Luego de haber ejercido el sacerdocio tanto en México como en El Salvador, específicamente en la comunidad de Santiago de María 21, en donde se nutría de las diferentes culturas que observaba, llega al país el joven canónigo español Félix Azcárate, quien con un fardo de experiencia viene a la República Dominicana para poner a su disposición todos los sueños que la juventud de aquella época necesitaba y que solo tenían como válvula de escape la palabra cultura.

Primero llegó a la comunidad de Haina, en la ciudad de Santo Domingo, donde no mucho tiempo después recibe una carta de su compatriota y amigo, el entonces cura, José María Arbeloa, recién llegado a la Parroquia San Juan Evangelista y pertenecientes ambos a la Orden de los Agustinos Recoletos y en su misiva le pide que venga a Salcedo, a ejercer el sacerdocio en donde entre otras cosas, le decía “Tienes que venir a trabajar con los jóvenes…..”.

Y así, un 12 de enero de 1971, Félix llega con una maleta de sueños y unas energías que explotaban de solo mirar la manera cómo una juventud que se debatía en medio del deseo de superación, la falta de libertad y una política izquierdista que alejaba a muchos del camino de la fe católica, lo que se constituía en un grave problema para este español, que además quería darle ese sello personal tan necesario y que tanto, según él, necesitaban los jóvenes de aquella difícil época de la temible era de los 12 años de Joaquín Balaguer, en Salcedo.



A su llegada a este pueblo, el Padre Félix encuentra una ciudad con grandes deseos de superación en cuanto a cultura se refiere, pues ya a mediados de 1966 en este pueblo se había formado un conjunto musical llamado “Las Liras Cibaeñas”, cuyos directores eran José Camilo (Camilito) y Tavito Cabral (Tavitín) y formaban parte de la misma Teófilo (Teo) Sánchez, Nelson Sánchez, Fermín y Miguel Luna (Los Hermanos Luna), Ciprián Acosta y Rafael Liriano, entre otros.

Meses más tarde surge “El Conjunto Típico de Bolo de Jesús y Sus Muchachos” y ya a mediado del 1967 nace en Salcedo, un grupo de Rock denominado “Los Relámpagos” que estaba compuesto por Juan Carlos Corniel quien fungía como director, Rafael Liriano, Jesús Hernández (Pilo), Ernesto Camilo (Ernestico) y Juan Ramos (Guancho).

Para esa misma época en Salcedo también existía una orquesta que se llamó “Los Incomparables” de la cual formaban parte Martho Hernández, Ciprián Acosta, Seferino Brache, Rolando Barranco, Manuel de Jesús Reyes (Pelao), Rosendo Santana Volquez, Pito Pérez y Juanito Cabral, entre otros.

Ya en el 1972 muchos de estos valiosos jóvenes, que con su música se hacían notar en cada uno de los escenarios de la región del Cibao fueron reclutados por el Padre Félix Azcárate quien los introduce en la que fuera la primera entidad cultural que se funda en Salcedo bajo su responsabilidad y que se llamó Asociación de Cantantes, Artistas y Compositores de Salcedo (ACASA), desde donde no mucho tiempo después Juan Carlos Corniell forma “Los Metacris”, cuyos integrantes en su mayoría eran estudiantes universitarios, tales como Anselmo (Níne) Santos, quien no mucho tiempo después pasó a formar parte de la orquesta de Primitivo Santos, siendo en sus momentos la voz principal, Rubio González, Nelson Pantaleón, Rolando Barranco, Rubén Darío Miñoso y Ciprián Acosta.



Es bueno precisar que ACASA, de la cual formó parte Aramis Camilo y otras destacadas figuras del ambiente artístico salcedense, se caracterizó por las realizaciones de visitas periódicas a comunidades campesinas y barrios de Salcedo, ya sea para el festejo de un acontecimiento importante de la zona o para compartir allí algún tipo de mensaje alusivo a la época o si se quiere, a la misma fe católica.

Allí se realizaban veladas, comedias, cantos, debates y sobre todo, se llevaba alegría sana a esos lugares en donde previo a un breve diagnóstico sobre sus demandas se visualizaba la falta de algún tipo de aliento a sus comunitarios.

Hay que apuntar además, que en ciertos sectores simpatizantes con el régimen balaguerista, estos jóvenes que formaban parte de una que otra entidad artística eran vistos con una apatía muy acentuada, sobre todo por aquello del temor a que la juventud adquiriera ideas comunistas que en nada,- según los oficialistas-, le convenía al llamado “gobierno de la paz”.

No fue sino cuando Félix asistió a un Cursillo de Vida y el cual más que todo fue para adiestramiento de los jóvenes en asuntos como el reforzamiento de la fe católica, en donde con la participación de unos 80 en total que este pudo observar la manera de cómo debatían asuntos políticos propios de la época en donde unos defendían el gobierno del Presidente Balaguer, mientras que otros al derrocado ex presidente Profesor Juan Bosch.

Se puede decir, que fue esta la semilla que meses más tarde pariera el tan recordado Centro Juvenil Católico (CJC), pues a juicio del mismo Padre Félix Azcárate, la juventud se encontraba abandonada a su suerte y la idea no era formar un club, pues a su entender los mismos estaban de moda, más bien, la idea era darle formación a un grupo que se encargara de organizar a los propios jóvenes de las diferentes comunidades de Salcedo.

Hay que hacer notar en esta parte, que Félix volcó su mirada hacia la Asociación de Clubes de Salcedo, en donde estaban muchos jóvenes con ideas progresistas según él y los cuales llevaban una formación que giraba más a la política izquierdista que a los propósitos organizativos que se pudieran comparar con el trabajo clubístico para los cuales la misma entidad que presidía Rafa Santos los reclutaba.

Para nadie era un secreto que las siglas CJC de por sí no pasaban desapercibidas ya que un grueso de la población de la época no los asimilaba como un grupo netamente cultural, por lo que algunos balagueristas de esos años los consideraban de comunistas o resentidos sociales, a tal extremos que en ocasiones algunos de ellos confrontaron serias dificultades al ser chivateados o denunciados ante el teniente policial de puesto en esta ciudad.

Entre los que se podrían considerar como los fundadores del CJC se encuentran el profesor Giomar López (Gío) 22, Alcides Mejía, Radhames Reynoso (Siso), Titína Infante, Lucas Pimentel, Nelson Hernández, Reynaldo Infante, Laly Canaán, Sioris Hernández, José Grullón, Reynaldo Disla, más tarde llegarían, Sergio Trinidad 23, Renato Álvarez, Rafael López (Felo), Rafael Muñoz (La Ronca), Rita Pantaleón, Mary y Finetta Disla, Juan Eligio Abreu y Juan Antonio Cruz Triffolio (Pepe). También Cesar Hernández, Rafael Germán (Pinocho), Emmanuel Imbert, los hermanos Luís y Alfredo Yapourt, Isidro Rafael Uribe (Pipe), Miguel Espinal y Amelio Silva.

Hay que resaltar que mucho de estos a lo mejor por su adoctrinamiento político de izquierda no querían saber nada que fuera iglesia, por lo que su convencimiento para trabajar de lleno por la cultura de Salcedo fue uno de los primeros obstáculos a vencer por el recién llegado sacerdote.

Las reuniones del CJC se hacían los martes, a las 7 de la noche en un saloncito de la Casa Curial, en donde lo más que hacían era discutir sobre algún tema en cuestión y los cuales en la mayoría de los casos quedaban solos ya que el padre Félix se iba a cumplir con sus compromisos religiosos de decir la misa.

Como bien apuntáramos antes, a estos no le interesaba para nada el aspecto religioso, más bien, estaban interesados en las cuestiones sociales más que otra cosa, por aquello de que esos eran tiempos en donde estaba muy de moda en el sector juventud, la lucha contra Balaguer y la famosa Banda Colorá. Allí se hacían las planificaciones de actividades que estos mismos montaban para llevarlas a las diferentes comunidades campesinas y sectores del casco urbano, siendo la tarea principal la organización de los jóvenes en base a mensajes esperanzadores y los cuales muchas veces eran salpicados con la chispa política que enarbolaban algunos de los proponentes quienes como Giomar López tenían para esa época las ideas del comunismo muy enraizadas, esto muy a pesar de que en las reuniones en donde estaba el Padre Félix, nunca se tocaban temas que no fuera en el orden cultural y de la fe católica.

Una cosa que debemos destacar, es que al igual que como ocurría con la mayoría de los miembros de la Asociación de Clubes, muchos de estos utilizaron este tipo de entidad como una manera de proteger sus vidas, como fue el caso de Miguel Espinal y Amelio Silva, pertenecientes estos a la Línea Roja del 14 de Junio.

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